Metalepsis

“El deshacerme de la maleta debía ser la primera condición para restablecer la situación de antes: de antes de que sucediese todo lo que sucedió a continuación. Me refiero a eso cuando digo que quisiera remontar el curso del tiempo: querría cancelar las consecuencias de ciertos acontecimientos y restaurar una condición inicial. Pero cada momento de mi vida lleva aparejada una acumulación de hechos nuevos y cada uno de estos hechos nuevos lleva aparejadas sus consecuencias, de modo que cuanto más trato de volver al momento cero del que he partido, más me alejo de él: aun cuando todos mis actos tiendan a cancelar consecuencias de actos precedentes y consiga incluso obtener resultados apreciables en esta cancelación, capaces de abrir mi corazón a esperanzas de alivio inmediato, debo tener empero en cuenta que cada uno de mis movimientos para cancelar sucesos precedentes provoca una lluvia de nuevos sucesos que complican la situación peor que antes y que deberé tratar de cancelar a su vez. Debo pues calcular bien cada movimiento para obtener el máximo de cancelación con el mínimo de recomplicación.”

 

“Si una noche de invierno un viajero”, Italo Calvino.

TEORÍA DE LOS ENTORNOS

Esta entrada sirve como complemento a la futura entrada de las “60 referencias”. Entre estas se incluye la denominada “teoría de los entornos“, la cual se describe a continuación:

-se procede al análisis de la vida de un estudiante de arquitectura particular (como ejemplo), en concreto de los 5 entornos en la que esta discurre (casa, intercambiador, novia, ETSAM y otros) desde 7 valores (inversión temporal, relación con el entorno o ameba, trabajo, descanso, ánimo, aburrimiento e inversión económica) y 8 objetos y acciones (proyectos, cama, besos, batido, autobús, cdc, esperar y otros).

Como resultado se obtienen una serie de diagramas con las relaciones entre los distintos entornos y con una relación numérica de cuánto contribuye cada acción a cada valor.

 

La siguiente imagen incluye todos los datos anteriores en un mismo diagrama, con las relaciones pertinentes y expresando gráficamente las distintas aportaciones de los objetos y acciones.

“-Me ha dicho usted que le gusta la música porque no es moral. De acuerdo. ¡Entonces, no tiene usted que empeñarse en ser moralista! No debe compararse con los demás; y si la naturaleza le ha creado como murciélago, no pretenda ser un avestruz.
A veces se considera raro, se acusa de andar por otros caminos que la mayoría. Eso tiene que olvidarlo. Mire al fuego, observe las nubes, y cuando surjan los presagios y comiencen a hablar las voces de su alma, entréguese usted a ellas sin preguntarse primero si le parece bien o le gusta al señor profesor, al señor padre o a no sé qué buen Dios. Así uno se estropea, desciende la acera y se convierte en fósil.

[...]- No hay que temer nada ni creer ilícito nada de lo que nos pide el alma.
Asustado, objeté:
-¡Pero no se puede hacer todo lo que a uno le apetece! ¡No se puede matar a un hombre porque a uno le resulta desagradable!
Se acercó más a mí:
-En determinadas circunstancias se puede hasta eso. Pero la mayoría de las veces se trata de un error. Yo no digo que usted haga todo lo que le pase por la mente. No. Pero tampoco debe usted envenenar las ideas reprimiéndolas y moralizando en torno a ellas, porque tienen su sentido. [...]El hombre al que quiere matar nunca es fulano o mengano; seguramente es sólo un disfraz. Cuando odiamos a un hombre, odiamos en su imagen algo que se encuentra en nosotros mismos. Lo que no está dentro de nosotros mismos no nos inquieta.”

Demian, Herman Hesse